Septiembre 2014 por Mercedes Mangrané

Aprovechando que hoy es 11S y con todos mis respetos una pequeña reflexión sobre el mundo de la cultura en Barcelona y los intereses políticos: ¿A nadie le parece sintomático de un interés concretamente político por hacer relatos de país que se estén multiplicando y cobrando de forma rápida el formato de exposiciones entorno a la ciudad de Bcn (como escenario, desde el prisma cartográfico, arqueológico, desde la perspectiva historicista…) desde la commemoración, el desmontaje, la desmitificación (unos con más sutileza y otros más críticamente), pero aun y así…haciendo hincapié, y alimentando al fin y al cabo, la marca Bcn?

Cuando se habla de que hay una “movida cultural” o un contexto siempre me gusta imaginar que es por la existencia de un espíritu crítico tras los productores, pero no un plan prediseñado que aglutina o selecciona a ciertos dando visibilidad a un cuerpo “re-creado”, sobretodo en formatos exportables y noticiables de cara al extranjero. Es como si se quisiera exagerar el espíritu de una época (como si sólo hubiera uno!) y ficcionarlo hasta hacerlo exportable, llevable, destilar los valores hasta devenir marca.

Recreo una ruta ficticia e imposible para dar ejemplo (imposible por la simultaneidad de fechas que en la realidad no coinciden): Si yo fuera turista y vengo a Barcelona y después de pasar un rato observando la museización del mercat del Born decido subir a la Fundació Miró (repito, con todos mis respetos) y veo el reciente comisariado “Arqueología preventiva” en el Espai 13, y después me voy al Convent del Àngels a ver “Nonument”, me llevo una extraña sensación sobre la persistencia del relato sobre la ciudad…pero, ¿por qué ahora? Parece que siempre se habla de la Barcelona del 92 como caso de conmemoración excesiva y euforia pero creo que estamos en un momento que lo supera en intensidad, sólo que quizás más tímidamente.

En el Arts Santa Mónica se habló brevemente el martes pasado en un coloquio con artistas de Art Nou sobre, entre otros temas, la supuesta libertad creativa a la hora de tener subvenciones públicas frente a subvenciones privadas, pero cada vez dudo más de que las instituciones públicas no estén también pinchadas por un planning del Govern de generar una rumorología sobre el hecho de “fer país” o recalcar “la voluntad d’un poble”. Esto, no significa que los trabajos que se puedan ver en estas exposiciones no sean de máxima calidad y tengan un interés viniendo de artistas muy válidos, pero me cuestiono si algún otro artista o productor cultural también percibe este cambio de rumbo en las agendas de actividades culturales de Barcelona y si sabe que al participar en estas exposiciones (ante la precariedad ¡bienvenido sea un ingreso!) está alimentando la voluntad de una élite. Sé que no se puede vivir al margen, es sólo saber cómo y de qué se compone el margen que nos delimita, para poder replantearlo.

Texto de Mercedes Mangrané posteado en Facebook el 11 de septiembre de 2014, cedido para publicar en GRAF.

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Arqueología preventiva, Espai 13, Fundació Joan Miró
Nonument, MACBA
Chit-ChatArt Nou