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Daniel Chust Peters (ft. Alfredo Rodríguez): 'The Swamp of Forever. Chapter 3: Standard'

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Non confirmed event.
Price: Free event
Exhibition

En un pantano el tiempo no fluye. Pero eso no significa que el tiempo deje de ser. Más bien al contrario, en el pantano la historia se acumula y la vida se desarrolla de forma hedionda, conformando un ecosistema que, aunque crece y se expande, no se mueve hacia delante.

Todas las notas de prensa de este ciclo expositivo, desde que diera comienzo en septiembre del año pasado, han empezado con la introducción anterior. Así­ lo hací­a también el texto de esta tercera exposición cuya inauguración tuvo que ser cancelada la misma semana en la que comenzó el confinamiento. Algunos opinan que la situación pone en jaque a todo el sistema del arte tal cual lo conocemos pero otros sentimos que la necesidad de nuevas corrientes sigue siendo demasiado poderosa y que el embalse no durará. En el intervalo seguiremos reflexionando sobre las virtudes de esta temporalidad pastosa, estancada. Lo hicimos ya antes de que el virus de la paralización nos contagiara y lo seguiremos haciendo después. Intuyendo que en la idea de suspensión radica una de las claves para enfrentarnos a nuestro tiempo.

Artistas como Daniel Chust Peters llevan pensando en esto mucho más que un año. Mucho más que un ciclo. Daniel lleva toda la vida cuestionando esa dictadura de la novedad no como reacción ni como defensa de ninguna tradición, sino precisamente para diferenciar la linearidad del cambio y separar el avance de la mutación. Dos cosas bien distintas que, al contrario de lo que todo el mundo piensa, casi nunca van de la mano. En ese conflicto, entre la huí­da hacia adelante del discurso del arte y el hacer del arte, podrí­amos llegar a pensar en nuestro cuerpo como si fuera también ese pequeño estanque: y es que no dejamos de ser agua atrapada dentro de una membrana, sometiendo a cada bocanada de aire y a cada pedazo de comida a su combustión pulmonar o putrefacción intestina. Como los pantanos, también nosotros crecemos, nos desarrollamos y nos pudrimos, pero cuesta afirmar que nuestro ser, que nuestro fluido, se mueva hacia ningún sitio. Lo que sea que seamos, desde luego, no fluye hacia ningún mar en concreto: está atrapado y sin embargo, cambia, imagina.

La idea de que el arte avanza o evoluciona ahora más que nunca, resulta una ficción de la modernidad occidental que una verdadera descripción de su naturaleza. The Swamp of Forever es un ciclo de exposiciones comisariado por Carlos Fernández-Pello que busca desdoblar esta condición del tiempo en cuatro aspectos, el amor, la coincidencia, el estándar y el origen, y que a su vez comparten una relación problemática con la idea de linearidad.

 

Daniel Chust Peters (São Paulo, 1965) vive y trabaja en Barcelona. A lo largo de los últimos treinta años ha desarrollado un método de trabajo que parte de una única idea que radica en la revisión o la reinterpretación del taller del artista, el cual reproduce a partir de diversos materiales, técnicas y disciplinas. Esto consigue, no sin ironía, que su práctica conduzca la cuestión artística hacia el mundo real. Su taller –su ocupación artística– es el mismo tema de su trabajo; sin embargo, gracias a una rápida pirueta, su arte mismo se disuelve en la práctica y en la experiencia. El hecho de que en ocasiones Chust haya convertido estos espacios en juguetes no solo redimensiona el carácter del objeto artístico confiriéndole utilidad, sino que además construye con ello un aparato crítico que cuestiona los usos de la arquitectura e ironiza sobre el circuito del arte. Chust Peters ha expuesto, entre otros, en el Museum Moderner Kunst Stiftung Ludwig Wien (1999), Fundació Joan Miró de Barcelona (2002), Musée de la collection Berardo, Lisboa (2011) Musée d’Art Contemporain du Val-de-Marne, Paris (2006-2007), Herzliya Museum of Contemporary a Israel (2015) y Dans l’atelier, l’artiste photographié d’Ingres à Jeff Koons, Petit Palais de París (2016).

Alfredo Rodríguez (Madrid, 1976) trabaja en torno a la imagen fotográfica sometiéndola a procesos experimentales de complejidad variable en su estudio y laboratorio. Su práctica parte casi siempre de imágenes referidas al cuerpo para terminar transformándose en una presencia equívoca, alejándose de lo singular de la fisionomía y acercándose a una idea de carne expandida. El tiempo de la química, los materiales fotosensibles, la luz, el cuerpo de su pareja y la huella material de lo fotográfico atraviesan todas las fases de su proceso, dando pie a un querer borrar o a un desvanecimiento del tiempo de la imagen. De esta manera su investigación persigue una conservación de lo efímero desquiciada, al tratar de dotar a todo el conjunto de sucesos y materiales de una permanencia estable, como si de una cristalización se tratase. Rodríguez está representado por Espacio Valverde en Madrid y ha expuesto recientemente en el Centro de Arte 2 de Mayo (CA2M) de Madrid, Montecristo Project Cerdeña, Matadero Madrid, Sala Arte Joven o el Instituto Europeo di Design entre otros.

Daniel Chust Peters (ft. Alfredo Rodríguez): ‘The Swamp of Forever. Chapter 3: Standard’