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Septiembre 2015
por Ryan Rivadeneyra (Fireplace)

Se suponía que esta ruta iba sobre plantas y jardines, pero durante toda la ruta sólo podía pensar en sexo y aliens. Siempre me pasa, la gente me pide que piense en algo y de alguna manera, en algún momento, el sexo aparece en mi cabeza, y los aliens probablemente estén entre el top 5 de cosas que me aparecen, junto con las pelis, la comida, y algo más (¿delfines?). Pero esta vez es un poco diferente, tengo mis razones.

Bueno, así que un lunes gris y bochornoso voy hasta el Parc del Laberint d’Horta y llego empapado en sudor. Si de verdad vas a hacer esta ruta, que por supuesto recomiendo, sugiero que vayas un miércoles o un domingo, los dos días que la entrada es libre. Si no, la entrada son 2 euros y pico. Una vez que entres, rodea el palacio principal por la derecha, en vez de ir directamente al laberinto. Al final del camino encontrarás un busto de una mujer sin cabeza. La decapitación de esculturas como una forma de iconoclasia ha existido siempre, pero me pareció muy conmovedor encontrarlo en este contexto, un lugar tan romántico para este tipo de violencia.

 

A partir de ahí, dirígete hacia arriba, por la escalera en el lado derecho, y camina hacia el laberinto de setos. Antes de venir, algunas personas me dijeron que el laberinto salió en El Perfume, esa peli cutre de 2006 (de hecho, si Googleas “rutas Barcelona El Perfume”, encontrarás que alguien ha creado una ruta que visita todos los sitios Barcelona que salieron en la peli. Me enteré de que la escena de la orgía al final fue rodada en el Poble Espanyol- ugh! La gente tiene demasiado tiempo libre para estar haciendo rutas de mierda por la ciudad). Yo sólo podía pensar en El Resplandor, por supuesto. Esa escena final en la que el niño está siendo perseguido por Jack Nicholson por el laberinto de setos me acojonaba a tope, pero a la vez esa toma p.o.v. con la cámara volando por la nieve detrás del chico es alucinante. Así que, si entras por el mismo camino que yo, la entrada de la derecha bajando las escaleras, llegarás al centro del tirón y pensarás “mierda, eso era tan fácil que no puedo creer que vine hasta aquí para esto.” Pero si luego, saliendo del centro, pillas un camino diferente, te perderás a saco y te cruzarás con gente perdida por ahí con cara de gilipollas, lo cual es bonito (yo también tenía cara de gilipollas). Por lo tanto, no deberías hacerlo como lo hice yo, que es por las escaleras a través del centro, lo mejor es a través de la entrada principal del laberinto en la esquina inferior izquierda. Una vez perdido por ahí en el laberinto, una de las mejores sensaciones es encontrarte en un callejón sin salida y retroceder por tus propios pasos, admitiendo tu error (algo que no hago suficientemente). Cuando llegues al centro echa un vistazo al cartel hermoso que dice EROS. Es aún más bello que la escultura que tienen del niño, que es la versión griega de Cupido, el dios del amor y el deseo sexual.

Cuando salgas, sigue yendo cuesta arriba y gira a la izquierda. Aquí, hay un pequeño montículo con unas escaleras improvisadas graciosas que llevan a un lugar de descanso romántico donde las parejas jóvenes adolescentes parecen venir a pasar el rato y escribir sus nombres en la valla de madera que lo rodea. Oscar & Paty, Roger & Cristina (per sempre), Laia & Abert, o Hector & Lyzeth fueron algunos de los mejores grafftis de amor que había.

Tengo que decir que el prototipo de personas que suelen venir a este parque es bastante divertido. Es más que nada guiris y chonis. Así que si tienes la suerte que tuve, a lo mejor podrás ver una sesión de fotos de chonis teenagers haciendo fotobooks. Fue súper bonito: una choni y su killo pasaron como 20 minutos posando entre y alrededor del laberinto, hasta hicieron la escena esa de Titanic con los brazos en el aire con la canción de Celine Dion. Si no encuentras ninguna sesión fotobook que te haga reír un rato, date una vuelta por el resto del parque, donde verás que casi todos los troncos de árboles tienen algún tipo de corazón o los nombres de parejas jóvenes o guiris italianos tallados en la corteza.

La siguiente parada de la ruta es el Jardín Vertical en la Avinguda Josep Tarradellas. Si viniste con bici o tienes Bicing, pilla la Ronda del Dalt hasta Balmes, y luego baja todo el camino hasta la Diagonal y cruza el Eixample hasta llegar a la Avenida Tarradellas (o Carrer de Berlín, 109). Recomiendo el paseo en bicicleta hacia abajo, ya que básicamente no tienes que pedalear y puedes cruzar toda la parte superior de Barcelona (la parte a la que nunca vamos) en unos 10 minutos.

El Jardín Vertical es bastante bonito, aunque no hay mucho que ver. Sin embargo, está en un lugar tan raro que la normalidad de la situación hace que sea extraño. Me encontré mirando el lado de un edificio del Eixample durante 15 minutos mientras atónitos transeúntes me miraban sospechosamente mientras yo miraba el edificio, sin saber lo que estaba viendo y por qué estaba allí. También hay un pequeño telescopio que se puede usar para ver las cinco flores que por casualidad estaban floreciendo y no muriéndose con el calor infernal de verano. Pasé diez minutos tratando de tomar una foto a través del telescopio con mi móvil, y me fui.

La tercera y última parada de la ruta es el Jardín de Cactus en Montjuïc, que está situado en el lado sur de la montaña, frente al puerto industrial. Recomiendo que vayas caminando o en bici hasta Plaza Espanya y tomes las escaleras mecánicas hasta el final. Después, cruza la Avinguda de l’Estadi hasta Miramar, en el otro lado, tirando hacia el puerto. El nombre ofcial del parque es Jardins Mossèn i Llobera, así que no te confundas con los otros parques de cactus más pequeños alrededor del jardín botánico cerca del estadio.

Bueno, sé que al principio prometí sexo y aliens, así que esto es exactamente donde entra todo eso. Sobre todo los aliens. El parque de cactus parece otro mundo, un mundo raro y la ostia de bonito, habitado por enormes y diminutos falos puntiagudos que tienen unas formas, colores, y texturas increíbles. ¿Sabes lo de la conspiranoia de la portada de La Sirenita, que dicen que el palacio dorado está hecho de penes? Bueno, es lo mismo aquí. Te sientes como si estuvieras en un planeta petao de todo eso. Todos sus alrededores aluden a alguna forma genital hasta el punto de confusión y fascinación. Realmente se siente como si las plantas estuvieran vivas (bueno, supongo que lo están) y que tienen puestos sus trajes más sexis para atraer todo lo que se les acerca.

Si viajas desde Miramar y lo rodeas, intenta zigzagear por los caminos del parque, tratando de cubrir toda el área. Te dice que no lo hagas por los pinchos, pero sal de los caminos de vez en cuando para librarte de los cactus. No es demasiado grande, pero es en el lado con más pendiente de la montaña, así que es mejor ir cuesta abajo todo el camino después del reventón de cruzar toda la ciudad. En la parte superior, cerca de una de las entradas, hay un cactus que tiene la textura de algo a medio camino entre un escroto y unos labios vaginales. Éste no tiene demasiados pinchos, por lo que puedes tocar su piel, como la piel apretada de un delfín (el polo opuesto a un escroto).

Al llegar al centro del parque, hay una especie de plaza principal que está llena de cactus, algo así como un jardín de sexo tántrico alienígena japo-budista. Desde allí incluso podrás ver esa parte del puerto donde los enormes cruceros asquerosos van pasando como rascacielos brutalistas de los 70 acostados de costado como la venus de Urbino. Así que realmente te sientes como si estuvieras en un oasis, lejos del centro de la ciudad que está llena de los turistas de los cruceros comiendo paella mala congelada y hartándose de tinto de verano.

Para finalizar el viaje, si todavía tienes tiempo y energía, pilla el funicular hasta Paralel y tómate una murciana (mitad horchata mitad granizado de limón) en la Horchatería Sirvent, Carrer Parlament, 56. Suena asqueroso pero está que te cagas.

Ruta de Fireplace (Quim Packard y Ángela Palacios) con la colaboración de Zioxla para GRAF. Texto y fotos de Ryan Rivadeneyra.